domingo, 15 de enero de 2017

Entrevista a Javier Villena Carrillo

Javier Villena Carrillo es el escritor del libro "Arrugas que no levantan polvo" un libro romántico e histórico. 


Para empezar y que la gente sepa acerca del autor del libro “Arrugas que no levantan polvo”, ¿quién es exactamente Javier Villena Carrillo? 

Buenos días, Vanessa. Antes de continuar, permíteme que te de las gracias por el apoyo que nos brindas a los autores y por contar conmigo para esta sección. Me preguntas quién soy, y te diré que quizás yo sea el menos indicado para hablarte de mí, porque me da bastante pudor. Haciendo un esfuerzo por superar esta timidez os diré que soy una persona inquieta, honesta, cercana, sencilla, sin demasiadas pretensiones y que busca ser feliz con los pequeños detalles que nos ofrece el día a día.

¿Has escrito algo más aparte de “Arrugas que no levantan polvo”? 

Si te refieres a obras publicadas “Arrugas que no levantan polvo” es la única. Tengo escrita otra novela y en estos momentos estoy esperando la respuesta de varias editoriales. Si todo sale bien, estará disponible el año que viene. 

¿Te costó mucho escribir “Arrugas que no levantan polvo”? 

Siendo honesto, os confieso que la historia se fue creando con bastante naturalidad. Los personajes surgieron con mucha fluidez y apenas tuve interrupciones. La inspiración, como el agua de lluvia, encontró su camino dentro de mi mente y la dejé correr sin interponer filtros, para no detener el ritmo. Sólo me detuve a volver la vista atrás cuando terminé el libro, pues era el momento de detenerse en cada frase, releer despacio las palabras y corregir los errores concienzudamente.

¿Necesitaste documentarte para poder escribir este libro? 

Por supuesto. Y reconozco que disfruté tanto o más que cuando estaba creando. La historia que cuento, aunque le pudo suceder a cualquiera, es inventada, pero el contexto histórico, geográfico, y cultural es verídico. Para mí era muy importante llenar la historia de contenido y que al terminarla el lector no se quedase vacío. Opino que cada novela debe enseñarnos algo nuevo, y yo me esmeré en conocer a fondo la sociedad de aquella época (años sesenta), sus costumbres, su forma de pensar, su sustento económico y cultural, etc. para poder plasmarlo en la novela y darle la oportunidad al lector de aprender conmigo. 

Ahora hablemos de la portada de tu libro, ¿de dónde salió la portada? 

El diseño final fue de la editorial. Habíamos comentado varias ideas y a pesar de que yo tenía en mente otra perspectiva, insistieron en enviarme otro diseño distinto por si cambiaba de opinión. Y así ocurrió. Fue amor a primera vista. Cuando la vi supe que no podía ser otra. 

¿La portada fue idea tuya o de la editorial? 

Siento haberme adelantado. Ya os contesté en la pregunta anterior. Fue idea de la editorial. 

Pasando por todos y cada uno de los personajes de tu libro, ¿te sientes identificado con alguno?, ¿Por qué? 

Cuando elegí los personajes y fui puliendo sus personalidades intenté influir lo menos posible. De no ser así, los contaminaría con mis opiniones y prejuicios y no serían tan creíbles. No debemos subestimar a los lectores, porque enseguida se dan cuenta de que un personaje no se comporta como debiera, y caer en un error así se puede cargar por completo la novela. Yo quería que actuasen por ellos mismos, en base a su experiencia y forma de pensar. Aun así, es muy difícil alejarse completamente de algo que uno está creando y supongo que si escarbáis bien, encontraréis rasgos míos en alguno de ellos. Si me pides que me “moje” y elija uno..., me decantaría por Saúl. 

¿Qué aficiones tienes aparte de la escritura? 

Aparte de la lectura, como es natural, me encanta viajar. Me fascina descubrir paisajes nuevos, hablar con personas desconocidas, descubrir otras culturas, otras ciudades, otros países… También destacaría la música. De pequeño estudié en el conservatorio, donde aprendí a tocar varios instrumentos, como la bandurria y el violín. Por desgracia, cuando llegué a la universidad tuve que dejarlos a un lado por falta de tiempo. 

¿Sueles leer?, ¿qué géneros son los que más te gustan leer? 

Leo todo lo que puedo aunque mucho menos de lo que debiera. No creo que exista ni un solo escritor al que no le guste leer. Siempre me ha fascinado la novela histórica, aunque también disfruto leyendo ficción, novela negra, etc. La única temática que no termina de engancharme son los libros de autoayuda. 

¿Cuándo comienza tu pasión por la escritura? 

Cuando aprendí a leer. Como todos los niños comencé con los cuentos infantiles, los tebeos, los libros juveniles, etc. Conforme leía me di cuenta de que yo también tenía facilidad para inventar historias y plasmar por escrito lo que se me pasaba por la mente. Empecé muy joven a escribir mis propios relatos y siempre he alternado ambas aficiones. 

¿Te has planteado alguna vez escribir acerca de otro género?, ¿cuál? 

Claro que sí. Cuando escribo me gusta enfrentarme a nuevos retos, a historias complejas y frescas que me motiven y supongan un esfuerzo. Busco divertirme y pasarlo bien. Opino que para que el lector disfrute una historia, el autor es el primero que debe saborearla. Si yo no me esforzase por investigar nuevos registros me aburriría y eso se vería reflejado en mis escritos. 

¿Por qué razón tendrían que leerte los lectores? 

Con esta pregunta me sucede lo mismo que con la primera; no me gusta nada hablar de mí. Preferiría que lo hiciesen los lectores. Pero como me temo que no me van a ayudar, te diré que intento impregnar de vida y sentimiento todo lo que escribo, para que quien lo lea se ponga en la piel de los personajes y se emocione con ellos. No sé escribir sin desnudar mi alma. Las emociones no sólo están en lo que contamos, sino también en nuestra forma de narrar. Os aseguro que mis letras tienen personalidad y latido propio. 

¿Cuáles son tus planes de futuro como escritor? 

Me conformo con seguir escribiendo. El mercado editorial hace años que no pasa por su mejor momento y no tengo grandes aspiraciones. Quien no escribe no puede imaginar lo difícil que es compaginar el trabajo con esta afición tan sacrificada. Para mí sería un éxito no perder nunca la ilusión por la escritura ni las fuerzas para seguir luchando. 

Desde hace un tiempo se está viendo mucho el tema de la piratería, ¿podrías darnos tu opinión acerca del tema? 

Mi opinión es negativa, por motivos obvios. En la pregunta anterior os comenté lo difícil que es compaginar la escritura con el trabajo, con la familia, con los amigos, con la vida social en definitiva. Escribir requiere mucho esfuerzo y una dedicación exclusiva. Cuando un escritor se adentra en un proyecto nuevo, se evade del mundo y renuncia a todo lo que va más allá de su mundo interior y la novela. Por desgracia, en la mayoría de los casos este sacrifico no se ve recompensando económicamente. Esto provoca que los autores tengan que buscar otra fuente de ingresos, y por tanto dediquen menos tiempo a escribir y a formarse profesionalmente. De la misma forma, también se ven afectados negativamente los lectores y el mundo literario en general, ya que disminuye el número de obras y empeora la calidad de las mismas. La piratería es cuestión de ética. Quien piratea una obra está poniendo en peligro no solo el futuro de ese autor, sino también el futuro de la literatura en sí.

¿Has llegado a pensar alguna vez en la posibilidad de que, si un libro de papel valiese igual que el formato digital las editoriales y los autores saldrían ganando, o que al menos no fuesen tan perjudicados? 

Uno de los principales problemas que impide abaratar el precio de las obras en papel, se debe a que detrás de la publicación y distribución de un libro existe más de un intermediario. Y todos ellos tienen intereses económicos y un único objetivo: obtener la máxima rentabilidad posible. Nada más salir el libro al mercado se convierte en un producto que hay que vender, con un precio de salida enfocado a ofrecer el mayor rendimiento posible a todos estos intervinientes. El autor, curiosamente, dentro de esta cadena es el partícipe que consigue menos beneficios, y el que menos influencia tiene a la hora de fijar los costes. 

¿Qué prefieres Ebook o papel? 

En este aspecto soy muy clásico. Prefiero el papel, pero reconozco que el formato Ebook tiene muchas más ventajas y doy por hecho que con el tiempo, la mayoría de los libros se venderán en este soporte. 

¿Qué consejo le darías a todos esos autores que tienen miedo a publicar su libro? 

Tener miedo antes de exponer públicamente tu trabajo es lo más normal del mundo. A todos nos ocurre. Yo lo comparo con el revoltijo de nervios que siente un actor justo antes de salir a escena. Y lo peor es que no desaparece ni con los años ni con la experiencia. Pero al mismo tiempo, esa emoción es lo que llena de magia esta aventura. Si uno apuesta por lo que ha escrito y está convencido de que ha realizado un trabajo de calidad, lo animo a vencer el miedo y compartir su arte con el resto de lectores. Encontrará opiniones de todo tipo, y debe saber que hay gustos tan diferentes como personas. Hay que aprender a encajar todas las críticas; aprender de las más negativas y coger fuerza con las positivas. Al final, os aseguro que el camino merece mucho la pena. 

Me imagino que estarás al tanto de los múltiples problemas a los que se enfrentan muchos escritores a la hora de rescindir el contrato con las editoriales y a la hora de recuperar los derechos de autor de su obra. 

¿Crees qué es necesario “ir con las espaldas cubiertas” y buscarse un abogado puesto en estos temas antes de firmar nada? 

En mi caso no he tenido nunca este problema, pero sí he visto en las redes sociales que otros autores han sufrido este tipo de abuso y me entristece. No creo que haga falta llegar tan lejos como para contratar a un abogado. A los que empiezan les aconsejo que pidan ayuda a otros compañeros con más experiencia y que se dejen asesorar. Recomiendo leer bien todas las clausulas y preguntar cualquier duda que surja antes de firmar el contrato. 

Y ya como pregunta final, ¿habrá una segunda parte de “Arrugas que no levantan polvo”? 

De momento no está en mi mente. A pesar de que muchos lectores ansían la segunda parte, como comenté anteriormente, me gusta adentrarme en nuevos proyectos, ponerme a prueba y buscar nuevas motivaciones que me estimulen a seguir adelante. Pero como bien dice el dicho “de esta agua no beberé”, a día de hoy la última palabra tampoco la tengo yo.